Quería cumplir el deseo de su mujer, que quería dárselo a dos al mismo tiempo. Compartir el sueño de su mujer de silicona de dárselo a dos. Nunca aceptó ser cornudo, pero el sexo con su mujer ya no era lo que era porque no podía quitarse ese deseo de la cabeza. Lo que era un miedo se convirtió en una adicción porque le encantaba compartir a su mujer.