Esta mujer renunció a su marido y se la chupó a dos guarros. Entró en el baño de la fiesta y como era un baño químico, hicieron un agujero para meter sus pollas en el baño para que ella se la chupara. Y así el chupapollas no pudo darse cuenta porque vio a su mujer entrando sola en el baño. Pero detrás del retrete, las grandes pollas estaban duras y la coronela no paraba de chupar.